Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Suben a una montaña muy alta y desde allí les enseña la Isla Perdida: «Está allí, lo más oculto que puede». A continuación, la doncella se marcha, tras encomendar a los caballeros a Dios y después de que ellos hicieran lo mismo con ella. Se dirigen sin dar rodeos hacia la isla, y cuando ya estaban cerca aprecian que está llena de altos bosques espesos y que no se puede ver nada, sino las almenas y la cubierta de la torre, que es muy alta.
—Dios —dice mi señor Galván—, qué buena fortaleza tienen ahí, rodeada por este río torrencial, impetuoso y bravo; y sólo hay una entrada practicable, veo el puente levadizo alzado e ignoro con qué arte o ingenio podremos poner nuestros pies allí, pues los de dentro se ocultan y se protegen lo mejor que pueden.
De este modo se quedan en un extremo del puente, a la espera de que saliera alguien. Lanzarote, mientras tanto, está en lo alto de la torre pensativo, cuando ve al cabo del puente a los dos caballeros completamente armados. Llama a Galahot y se los enseña; este envía a uno de sus escuderos para que averigüe quiénes son y qué desean, «pero ten cuidado —le dice—, no descubras que estoy aquí». El escudero va a ellos y les pregunta, a lo que mi señor Galván le responde que son dos caballeros de lejanas tierras y que les gustaría hablar con Galahot.
—Señor, no está aquí.