Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Buen huésped —le responde el duque—, bien sé que serÃa gran alivio para mi cuerpo el regresar, pero no vine a estas tierras para estar a gusto, y sé que si me vuelvo será una gran vergüenza para mà y si continúo recibiré gran honra. ¿Qué me aconsejarÃais si os pidiera consejo por vuestra alma?
Éste le contesta que le aconsejarÃa que continuara si fuera cosa que pudiera ser llevada a cabo por un solo caballero, «pero ya que no puede ser asÃ, nunca habréis recibido tan gran afrenta, según me parece, como la que recibirÃais esquivando una aventura que pudiera ser realizada por un solo caballero».
—Sea lo que sea lo que me ocurra, lograr el triunfo o fracasar, deseo ir, pues prefiero quedarme por sufrimiento de mi cuerpo que por falta de valor.
—Id pues con Dios, y que Él os proteja de todo mal, pues frente a vuestro corazón de nada sirven los consejos.