Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Con esto se separan de buena manera, pero antes le suplica el viejo caballero a Galahot que le diga su nombre, y este así lo hace. Luego, se despiden el uno del otro, pues por más que le ruega el anciano, Galahot no quiere quedarse, a pesar de que el anciano lo hubiera retenido de haber podido hacerlo. Galahot se marcha triste y angustiado por la muerte de Lanzarote: tiene tan gran dolor que sería imposible uno mayor, y en ello piensa, considerando que no podría vivir después de él, de forma que está dispuesto a poner su cuerpo en peligro ante todos los riesgos que pueda, siempre que no sea en detrimento de su alma. Cabalga con tal dolor hasta la hora de vísperas en que la aventura lo llevó a una casa de religión; se alojó allí, donde los monjes le hicieron grandes honores. Un caballero que se había hecho monje se ocupó de su herida con gran esmero, pues sabía mucho: Galahot permaneció en aquella casa hasta que se repuso algo de la herida, pero su cuerpo no cesaba de empeorar. Y porque teme morir de mala manera, piensa en regresar a su tierra y fundar iglesias y hospitales, dando limosnas elevadas por el alma de su compañero, primero, y por la suya propia. De este modo se marchó de la casa en la que había estado enfermo, enriqueciéndola hasta que se convirtió en una abadía grande e importante.
La historia vuelve ahora con Lanzarote.