Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago En esto, Keu el senescal se adelanta, le quita el escudo del cuello y le dice:
—Señor, sed bienvenido por encima de todos los caballeros del mundo, pues sois la flor de la caballería terrenal. Lo habéis demostrado aquí y en otros sitios.
Tras el senescal, se acercó el rey Arturo, abrazó a Lanzarote armado como iba, le quitó el yelmo de la cabeza él mismo, entregándoselo a mi señor Yvaín y luego lo besó en la boca, diciéndole:
—Mi dulce amigo, sed bienvenido.