Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Boores desmonta, ata el caballo y apoya en el pino la lanza, que aún no se habÃa roto; luego, desenvaina la espada y, cubriéndose con el escudo, ataca al caballero; lo acosa con tanto valor que el otro está espantado, y se defiende lo mejor que puede. No resistió durante mucho tiempo, porque Boores lo lleva de un lado a otro con la espada cortante, de forma que hace que la sangre le brote del cuerpo en más de diez sitios. El caballero va cediendo terreno, pues no puede resistir ni soportar los golpes que le da; y al retroceder, cae de espaldas boca arriba. Boores se le echa encima, le arranca de la cabeza el yelmo; el caballero pide piedad, viéndose en peligro de morir.
—No habrá piedad —le contesta Boores—, si no vas a entregarte a la doncella del castillo.
—Por Dios, si Dios quiere no iré, prefiero que me matéis, pues no me darÃais la muerte de forma más cruel que ella.
—¿Qué sabéis?
—Bien lo sé, que no tendrÃan mayor compasión de mà que de los que ayer fueron enviados al castillo, a los que pusieron en la catapulta e hicieron que los lanzaran a nuestro campamento. Ciertamente, si vos los enviasteis allà y si sabéis lo que es la vergüenza, deberÃais sentiros muy avergonzado, pues ni siquiera por amor a vos permitieron que no murieran con una muerte muy cruel.