Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago A continuación se marchó la doncella sin decir nada más, tomando el camino que traía Lanzarote; éste sigue cabalgando con algún esfuerzo hasta la hora de vísperas, en que llegaron a casa de un guardabosque que mostró gran alegría a la vieja que llevaba a Lanzarote. Cuando reconoció al caballero, se puso muy contento y muy triste: contento por su venida, pues deseaba conocerlo más que a ningún caballero del mundo; triste, por la herida que le vio, de la que no pensaba que pudiera curarse en modo alguno: está tan preocupado que bien se le nota en la cara, aunque no se atreve a decirlo. Después de descabalgar, la vieja hizo que se acostara en una habitación lejos del ruido y allí le curó la herida, haciéndoselo tan bien que nadie podría hacerlo mejor, pues era mujer muy buena conocedora de aquel oficio, y le saca el trozo de lanza que todavía llevaba en el cuerpo.
Lanzarote estuvo tan grave por aquella herida que permaneció durante tres semanas allí antes de volver a cabalgar.
La historia deja de hablar ahora de él y vuelve a Dodinel el Salvaje, cuando se separó de Malruc el Pelirrojo, al que había vencido.