Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Al salir de la iglesia ven venir a las gentes de la ciudad vestidas con sus mejores ropas, que iban a buscarlos para mostrarles su alegrÃa y regocijo; bailan y danzan y se divierten con todos los juegos que conocen; cuando ven a Héctor le dicen:
—Sea bienvenida la flor de los caballeros del mundo que nos ha liberado de la gran vergüenza en la que estábamos.
Con tales muestras de alegrÃa y de gozo llevan a Héctor al salón principal, que estaba cubierto de sedas y de ricas telas, tapizado de hierba verde bien oliente. Llegados a él, desarman a Héctor y le llevan un vestido de cendal para que se lo ponga por el calor que hace; a un lado se sientan él y la doncella. Héctor le pregunta cómo se llama.
—Señor, me llamo Angale de Raguidel: ése es el nombre de este castillo. Por Dios, señor, dadme noticias de Marigart el Pelirrojo. ¿Es cierto que lo habéis matado?
—¿Quién es ese que decÃs?
—Era el señor de este castillo.
—Ciertamente, ha muerto.
—¿Visteis cómo lo mataban?
—SÃ, asà es; yo mismo lo maté con mis manos.