Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Hacen que lo busquen por todas partes y como no consiguen tener noticias suyas, Gueheriet piensa que ha muerto en el campo de batalla. Empieza a hacer un gran duelo y a lamentarse por su hermano en voz alta, diciendo: «¡Ay, Dios, qué gran pena es que haya muerto!». El duque le pregunta:
—Señor, ¿por qué os lamentáis de tal manera? Sabed que no ha muerto, sino que posiblemente lo han hecho prisionero; voy a enviar para saberlo: si está prisionero les daré tantos caballeros suyos que me lo devolverán con gusto.
Entonces envía a un escudero, que al llegar al otro campo les pregunta si tenían prisionero a un joven así, y le contestaron que sí y que se lo devolverían a cambio de los dos hermanos, si les interesaba. El criado regresa al duque y le dice lo que había encontrado. Toma a sus dos hijos y los devuelve, y al punto le entregan a Agravaín armado igual que cuando lo hicieron prisionero. Cuando llegó al castillo y lo vio Gueheriet no es necesario preguntar si se alegró, pues fue tal el gozo que tuvo que todos los que lo veían lloraban de compasión.