Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por Dios, vuestra señora tiene razón si lo pide, pues no conozco ningún caballero de su edad tan bueno, y habéis tenido suerte, pues está aquà desde hace más de seis semanas.
—¿Por qué ha permanecido tanto tiempo?
—Por una herida que le ha tenido en cama; pero ya está bastante mejor.
—Señor, por Dios, rogadle que se venga conmigo.
—Lo haré con mucho gusto.
Luego, le pide a Lucano que la lleve a las habitaciones de la reina para que coma; asà lo hace. Después, el rey se dirige a Boores y le dice:
—Boores, una doncella que ha venido en busca de socorro me ha pedido que os suplicara que fuerais con ella a ayudar a su señora y yo lo harÃa asÃ, pero todavÃa no estáis completamente curado.
—Si la doncella no hubiera venido, me marcharÃa mañana, pues ya me tarda tener noticias de mi señor; pero que la doncella se ponga en marcha cuando quiera, pues estoy dispuesto a seguirla.
—Mi dulce amigo —le contesta el rey—, habéis estado enfermo y no os conviene marcharos de aquà hasta que asà lo deseéis; no vayáis, por Dios, si no os sentÃs completamente sano y curado.
—No tengo ningún daño por el que me vea obligado a dejar de hacer algo.
—Que Dios sea adorado —contesta el rey.