Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor caballero, os considero muy valiente porque nunca habÃa encontrado a nadie que pudiera hacerme vaciar los arzones: os aprecio más que a ningún caballero de cuantos he visto y por el valor que hay en vos no os encerraré en prisión, si me prometéis que no saldréis de aquà sin mi permiso.
Héctor le contesta que no se lo prometerá, pues prefiere estar a disgusto con sus compañeros, que tener todos los bienes del mundo con él.
Teriquam hace que lo encierren con los demás caballeros; al entrar en la prisión, los compañeros de la casa del rey Arturo lo ven y empiezan a llorar de compasión.
—Héctor —le dice Saigremor el Desmesurado—, ciertamente nunca pensé volver a veros y os he echado de menos muchas veces desde que vine a esta prisión. Por Dios, ¿tenéis noticias de Lanzarote?
—No.
—Dios —dicen los otros—, ¡cuánto perdemos con su muerte! Si estuviera vivo, tendrÃamos la esperanza de salir de esta prisión; pero al estar muerto, no saldremos nunca, pues este enemigo tiene mucha fuerza y tal poder que nadie le resistirÃa mucho tiempo. Si Lanzarote viviera, no podrÃa durarle más que Caradós el Grande, el señor de la Dolorosa Torre que era hermano de este diablo.