Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La doncella se marcha entonces de allà y se dirige a una habitación suya, toma una cuerda gruesa, larga y fuerte y regresa al pozo donde Lanzarote estaba sufriendo y apesadumbrado por su desgracia, pues cree que no podrá salir jamás. La doncella le arroja la cuerda hasta que éste la puede tocar y la sujeta entre las dos manos; luego, la muchacha le dice:
—Señor, ¿cómo os puedo sacar si soy débil y de pocas fuerzas?
—Doncella, ya que queréis sacarme de este peligro, os diré lo que podéis hacer, porque sois tan débil que no podrÃais sacarme tirando de mà hacia arriba. Atad el cabo de la cuerda que tenéis a una de las encinas con tanta fuerza que no se pueda desatar y yo subiré por el trozo de cuerda que me quede.
La doncella le contesta que asà lo hará. Anuda a una encina la cuerda y luego le dice:
—Señor, ya podéis subir, pues la cuerda está bien atada tal como dijisteis.
Lanzarote se sujeta a la cuerda y sube rápido y ágil como hombre de gran fuerza que era. Cuando ya se encuentra fuera del pozo, no siente ningún daño ni ningún dolor que haya pasado, pues está tan contento de su liberación que piensa que nunca verá nada que le desagrade; le da las gracias a la doncella de todo corazón. Cuando ésta lo ve desnudo completamente, salvo las calzas, siente gran compasión y le dice: