Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lanzarote lo hace con mucho gusto y él le pide a cada uno de los compañeros, uno tras otro, que se lo concedan también, y asà lo hacen; luego, Boores se lo agradece mucho a todos, diciéndoles:
—Buenos señores, ¿sabéis qué don me habéis concedido?
—No.
—Me habéis otorgado el combate contra el gigante que vendrá mañana: os lo agradezco mucho y se lo agradezco a mi señor que fue el primero en concedérmelo.
—Boores —le dice Lanzarote—, me habéis engañado. Si hubiera pensado que era ése el don que deseabais no os lo hubiera concedido ni por todo el dinero del mundo, pues el gigante es temible según se lo he oÃdo contar a muchas gentes: os ruego que me cedáis el combate, pues me sentiré más seguro que vos.
—Señor —le contesta Boores—, en modo alguno lo dejaré; antes llevaré a cabo el combate de tal forma que os alegraréis y os pondréis contento, si Dios quiere.
Lanzarote le responde que Dios permita que sea como él quiere.