Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por Dios, viejo, nos habéis mentido en algunas cosas y habéis dicho verdad en otras, pues en lo que decÃs de que moriréis por mi mano no habéis mentido, ya que ahora mismo vais a morir: habréis sido adivino de algo.
—Por Dios, espera hasta que haya hablado con Lanzarote, y después haz tu voluntad.
—Que Dios no me vuelva a ayudar si mentÃs más a mà o a otro.
Entonces, Mordret desenvaina la espada y lo golpea con tanta fuerza que le hace volar la cabeza, cayendo el cuerpo tendido, y no se mueve.
—Mordret —le dice Lanzarote—, habéis obrado mal y habéis cometido pecado mortal, matando sin razón a ese santo ermitaño. Por Dios, no obtendréis ningún bien con ello, sino afrentas y deshonras.
—¿Acaso no habéis oÃdo las endiabladas palabras que me decÃa? Que Dios me ayude, siento mucho no haberlo matado hace tiempo.
Mira Lanzarote y ve que el ermitaño tenÃa una carta en la mano. Desmonta del caballo y se la coge con tanta habilidad que Mordret no se da cuenta; se la esconde bajo el manto, pues no desea que nadie más que él vea la carta.