Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ay, Señor Dios, gracias; os agradezco, dulce Padre, el que deseéis que yo muera en la pobreza, pues vos vinisteis a padecer en la tierra como pobre y necesitado. Señor, ya que no voy a estar mucho tiempo en este mundo, os pido perdón, pues sé que me ha llegado el fin; y Vos, buen Padre, que me rescatasteis con vuestra sangre, no dejéis que se pierda el espíritu que pusisteis en mí; aceptadme en este último día y libradme de la carga de mis pecados, que son tan grandes y espantosos que no puedo enumerarlos. Y si he cometido alguna falta en la tierra, por la que nadie pasa sin pecar, buen Señor, tomad venganza de forma que el alma sea atormentada cuando se separe del cuerpo, pero que al cabo del tiempo se encuentre en compañía de aquellos que gozarán de la claridad eterna de tu morada. Buen Padre misericordioso, compadeceos de mi esposa Elena, descendiente del alto linaje que establecisteis en el reino venturoso para ensalzar vuestro nombre y ensalzar vuestra fe y para conocer vuestros grandes misterios; linaje al que disteis la victoria ante los pueblos extranjeros. Señor, aconsejad a la desaconsejada descendiente de ese linaje, que ama vuestras creencias y no se ha apartado nunca de vuestros mandamientos. Acordaos, Señor de mi pobre hijo, que tan joven quedará huérfano, pues no disponéis del poder de mantener a los huérfanos.