Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por mi fe, entonces os advierto que mientras pueda golpear con la espada no os dejaré tranquilo.
Cuando Boores ve que tiene que combatir se pone en pie, aunque está tan malherido que cualquier otro no habrÃa tenido valor para defenderse en su situación; pero tiene tan gran corazón y tanto valor, que piensa que es mejor morir con honor que escapar con vergüenza, y a eso se dispone; desenvaina la espada y ataca al caballero dándole un gran golpe en el yelmo y el escudo. Éste, que era de gran valor, se defiende de forma extraordinaria. Y Boores, aunque está herido, sigue siendo ágil y diestro, y domina al caballero desde el primer ataque, de forma que no puede resistir y va abandonando el terreno y dirigiéndose a la habitación de la que salÃa el Santo Grial. Cuando ya está dentro, recobra fuerza y aliento: si antes estaba cansado, fatigado y herido, ahora se encuentra tan sano y fuerte y tan ágil como antes. Ataca a Boores con tal Ãmpetu que se asusta y se dice a sà mismo: «Por mi fe, esto es extraordinario. No sé qué decir de este caballero: hace un momento pensaba que estaba vencido, pues no podÃa ni defenderse, y desde que entró en esa habitación ha recobrado tanta fuerza que no creo que tenga menos que al principio de la batalla. Por mi fe, no sé de dónde le llega todo esto, si de Dios o del diablo».