Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¿Cómo —pregunta el herido—, no es caballero?
—No —responde mi señor Yvaín—, pero lo será mañana: ya se ha vestido para la ceremonia, como podéis ver.
Cuando el muchacho oye que comentan que no es caballero no se atreve a decir nada y se limita a encomendar a Dios al herido, y éste le responde que Dios lo haga noble y valiente. Después, mi señor Yvaín lo lleva a la sala donde han puesto las mesas con los manteles, y se sientan a comer. Cuando acabaron de cenar, Yvaín se fue con el muchacho a su alojamiento y al anochecer fueron a un monasterio, en el que el joven estuvo velando las armas durante toda la noche. Por la mañana, volvieron a la casa: Yvaín dejó que el muchacho durmiera hasta la hora de la misa mayor; entonces, lo acompañó al monasterio con el rey, pues en las fiestas solemnes el rey oía misa mayor en el monasterio más importante y más rico de la ciudad.