Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Boores, al ver esto, mientras contemplaba cómo debían ir los cuerpos del ejército, lo siente tanto que piensa que va a perder el sentido, pues tenía gran amor a Héctor; toma una lanza fuerte y resistente, pica de espuelas al caballo y se dirige a Claudín ardiendo de saña; lo alcanza por bajo y lo golpea con tanta fuerza que lo derriba al suelo tan aturdido que no sabe si es de noche o de día. Entonces, Boores toma el caballo por la rienda, va junto a Héctor, su primo, que ya se estaba reincorporando, y le dice: «Señor, montad». Este monta triste y pesaroso por la aventura que le había sobrevenido y agradece a Boores el favor que le ha hecho.