Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Héctor se lo otorga. Uno de los marineros toma un cuerno de marfil, se lo pone en la boca y lo toca con tanta fuerza que se podía oír desde lejos; luego le dice a Perceval que entre en la barca y este así lo hace, pasándolo de inmediato a la isla. Cuando ya han llegado allí, le hacen salir y le entregan el caballo y las armas. Va a un árbol y mira que no le falte nada del arnés; luego, monta y espera a que salga el caballero de la torre, bien armado, con riqueza, con armas negras, a caballo y embrazando el escudo. Al ver al caballero, dirige hacia él el caballo y el otro hace lo mismo, sin temer nada; se golpean con fuerza, pues las lanzas son fuertes y las cotas apretadas; los arzones de las sillas crujen y las correas se rompen, derribándose al suelo de tal forma que ninguno de los dos puede burlarse del otro. Pero no permanecieron mucho rato así, pues eran valientes y buenos caballeros: se levantaron y sacaron las espadas, poniendo los escudos en alto. Perceval contempla el escudo del caballero porque tenía pintada una reina y un caballero delante, como si estuviera pidiéndole perdón; era un escudo muy hermoso, que nunca hubo caballero que llevara otro semejante.