Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Hablando de tal modo pasaron el dÃa; por la noche, Galahot volvió al pabellón del rey, pues el rey no querÃa que se fuera de su lado. La mañana siguiente, muy temprano, regresó Galahot junto a su compañero y le dijo las palabras de la reina, de forma que se sintió muy aliviado del miedo que tenÃa y no volvió a pasar los malos ratos que habÃa estado pasando. Se le mejoran el cuerpo y el rostro, que se le habÃa empalidecido y demacrado, y los ojos, que tenÃa enrojecidos e hinchados, también se le mejoran: y él recupera una parte de su belleza.
Galahot se alegra mucho al verlo asÃ.
—Señor —le dice—, mi señora volverá a preguntarme por vos, ¿qué le debo responder?
—Señor, lo que mejor os parezca, pues todo depende de vos.
—Sé que os querrá ver mañana y os aconsejarÃa que asà lo hicierais.
—Señor, me gustarÃa haber pasado ya ese dÃa con honor y gozo.
Entonces se le enternece el corazón, y Galahot se da cuenta: lo deja a solas y regresa al pabellón del rey.
Apenas lo ve la reina, le pide noticias, a lo que él le responde:
—Señora, todavÃa es demasiado pronto, pero sabremos algo entre hoy y mañana.