Historia de Merlin
Historia de Merlin CUENTA ahora la historia que cuando los cuarenta sajones se alejaron del lugar de combate, a dos leguas de allí, entraron en un bosquecillo en el que se encontraba el prado más hermoso del mundo y una fuente de gran belleza. Se dirigieron hacia allí para refrescarse y para beber en la fuente, que era de agua clara; hicieron que la reina descabalgara junto al manantial, a pesar de que mostraba el mayor dolor del mundo y no la podían consolar por nada que hicieran o dijeran, y no cesaba de gritar a voces: «¡Ay, rey Neutre, hoy se separará nuestro amor, pues no creo que os vuelva a ver!». Se desmaya entre los brazos de los sajones que la sujetan. Cuando vuelve en sí, se araña y lamenta de tal forma que los sajones sienten gran compasión por ella. Algunos de ellos preferirían que estuviera donde ella deseaba, y la consolaban con gran dulzura, pero todo es en vano, pues sigue gritando a voces, tan alto que mi señor Galván y sus compañeros la oyen con toda claridad. Éstos se dirigen hacia donde oyen los gritos y ven a los caballeros y a la reina, que estaba gritando: «¡Santa María, Señora, socorred a esta pobre desgraciada!».
Cuando mi señor Galván ve a su pariente, pica espuelas hacia allá y dice a los sajones:
