La Biblia
La Biblia 10 AsÃ, pues, haré yo; mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia; haré recaer el camino de ellos sobre sus propias cabezas.
11 Y he aquà que el varón vestido de lino, que tenÃa el tintero a su cintura, respondió una palabra, diciendo: He hecho conforme a todo lo que me mandaste.
La gloria de Dios abandona el templo
1 Miré, y he aquà en la expansión que habÃa sobre la cabeza de los querubines como una piedra de zafiro, que parecÃa como semejanza de un trono que se mostró sobre ellos.
2 Y habló al varón vestido de lino, y le dijo: Entra en medio de las ruedas debajo de los querubines, y llena tus manos de carbones encendidos de entre los querubines, y espárcelos sobre la ciudad. Y entró a vista mÃa.
3 Y los querubines estaban a la mano derecha de la casa cuando este varón entró; y la nube llenaba el atrio de adentro.
4 Entonces la gloria de Jehová se elevó de encima del querubÃn al umbral de la puerta; y la casa fue llena de la nube, y el atrio se llenó del resplandor de la gloria de Jehová.
5 Y el estruendo de las alas de los querubines se oÃa hasta el atrio de afuera, como la voz del Dios Omnipotente cuando habla.
