La Biblia
La Biblia 22 y diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer dÃa.
23 Y decÃa a todos: Si alguno quiere venir en pos de mÃ, niéguese a sà mismo, tome su cruz cada dÃa, y sÃgame.
24 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mÃ, éste la salvará.
25 Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sà mismo?
26 Porque el que se avergonzare de mà y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles.
27 Pero os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquÃ, que no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios.
La transfiguración
(Mt. 17.1-8; Mr. 9.2-8)
28 Aconteció como ocho dÃas después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar.
29 Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente.