La Biblia
La Biblia 28 Me hiciste conocer los caminos de la vida; Me llenarás de gozo con tu presencia.
29 Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el dÃa de hoy.
30 Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le habÃa jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantarÃa al Cristo para que se sentase en su trono,
31 viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.
32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
33 Asà que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del EspÃritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oÃs.
34 Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra,
35 Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.
36 Sepa, pues, ciertÃsimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.