La Biblia
La Biblia 10 Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente.
11 Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece.
12 Asà que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza;
13 y no como Moisés, que ponÃa un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que habÃa de ser abolido.
14 Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el dÃa de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado.
15 Y aun hasta el dÃa de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos.
16 Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.
17 Porque el Señor es el EspÃritu; y donde está el EspÃritu del Señor, allà hay libertad.
18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el EspÃritu del Señor.
1 Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos.