La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial —SÃ, señor —le contesta—, bien veo que tenéis a mi Salvador, a mi Redención, bajo la forma de pan y no soy yo quien lo ve asÃ, sino mis ojos, que son tan terrenales que no pueden ver las cosas espirituales y no me dejan ver de otra forma, sino que me esconden el verdadero rostro, pues no dudo que ésta es la verdadera carne, el verdadero hombre y la completa deidad.
Entonces empieza a llorar muy profundamente y el santo hombre le dice:
—Ahora estarÃas loco si tú recibieses una cosa tan elevada como la que estás viendo y no la mantuvieras con leal compañÃa el resto de tu vida.
—Señor —dice Boores—, mientras viva sólo seré su servidor y no me saldré de sus mandamientos.
Entonces el santo hombre se lo da y él lo recibe con gran devoción. Está tan alegre y contento que cree que nunca más estará triste por nada que le suceda.