La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial —Señor —dijo el rey Bandemagus—, puesto que esta cuestión ha sido emprendida con tal Ãmpetu que ya no puede abandonarse, yo aconsejarÃa que fueran traÃdos los Santos Evangelios, para que los compañeros prestaran un juramento como el que hacen los que deben comenzar una búsqueda.
—Bien lo deseo; ya que os place que sea asà —dijo el rey Arturo—, pues no puede ser otra forma.
Los clérigos hicieron traer los Santos Evangelios sobre los que se hacÃan los juramentos de la corte. Cuando los pusieron ante los dos maestres, el rey llamó a Galván y le dijo:
—Vos emprendisteis el primero esta Búsqueda, avanzad, pues, y jurad lo que jurarán los que se comprometan a ella.
—Señor —dice el rey Bandemagus—, salva sea vuestra gracia, no será él quien jure primero, antes que nosotros lo hará el que debemos tener como señor y como maestro de la Mesa Redonda: Galaz. Cuando él haya jurado, juraremos todos los demás sin oponernos, con la misma promesa que él haya hecho, pues asà debe ser.