La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial Lo más importante es —sin duda— que La búsqueda rompe con la tradición anterior para convertirse en una novela de simbologÃa mÃstica, pues no se trata de la búsqueda de un objeto terrenal, sino espiritual: en efecto, sólo llegarán a la meta aquellos caballeros que han emprendido la «Aventura» debidamente confesados, con el alma limpia de todo pecado, y con los más puros pensamientos.
Como es norma feudal, el rey Arturo está reunido con sus caballeros en torno a la Mesa Redonda el dÃa de Pentecostés. Queda un asiento libre, que será ocupado por Galaz. Al comenzar la cena aparece el Santo Grial, que colma de manjares a los comensales, saciándolos con los más extraordinarios alimentos. Es la señal para salir en su búsqueda: en la corte sólo queda el rey Arturo, apesadumbrado porque sabe que muchos de los que ahora parten no regresarán. Galaz, Perceval y Boores consiguen llegar al castillo del rey Pelés, gracias a que siempre han vivido en la castidad. En el castillo del rey, asisten a la misa celebrada por Josofes, hijo de José de Arimatea y primer obispo de la Cristiandad, que desciende del Cielo para el Sacrificio. En el momento de la Consagración, Jesucristo sale del Grial y da de comulgar a Josofes y a los caballeros elegidos. Al lado de ellos, unos ángeles sostienen la lanza de Longinos, que aún gotea sangre.