La canción de Rolando
La canción de Rolando —Baligán, señor —le dice—, un gran infortunio se ha abatido sobre vos: habéis perdido a vuestro hijo MalprimÃs. Y Canabeu, vuestro hermano, ha sido muerto. Dos franceses tuvieron la suerte de vencerlos. Creo que uno de los dos es el emperador: es un barón de elevada estatura, cuya prestancia es propia de un paladÃn; tiene la barba blanca como flor de abril.
El emir baja la cabeza, cargada del yelmo. Se le ensombrece el rostro y es tan agudo su dolor que se siente morir. Y llama a Jangleu de Ultramar.
DICE EL emir:
—Jangleu, acercaos. Sois hombre valeroso y de juicio cabal: siempre acudà a vos en busca de consejo. ¿Qué pensáis de árabes y franceses? ¿Obtendremos el triunfo en esta batalla?
—Hallasteis la muerte, Baligán —le es respondido—; vuestros dioses ya no han de protegeros. Carlos es altivo y esforzados sus hombres. Jamás vi turba tan intrépida en el combate. Mas llamad en vuestra ayuda a los barones de Occián, turcos, árabes y gigantes. ¡Sea lo que fuere, no demoréis un instante!
