La canción de Rolando
La canción de Rolando Ante Marsil, exclama:
—He de ir a Roncesvalles, a jugar mi vida. Si encuentro a Rolando, bien muerto está, y muerto también Oliveros y los doce pares, y muertos todos los franceses, para su gran duelo y afrenta. Carlos el grande es ya un anciano y chochea; desfallecerá y abandonará la guerra. España quedará en nuestro poder, libertada. El rey Marsil le da rendidas gracias.
OTRO JEFE se encuentra allÃ, oriundo de Moriana: no hay otro más felón en toda España. Ante Marsil, hace también su vanidoso discurso:
—A Roncesvalles habré de conducir a mis mesnadas: son veinte mil hombres armados de escudos y lanzas. Si encuentro a Rolando en mi camino, dadlo por muerto: lo juro por mi fe. Y todos los dÃas habrá de lamentarlo Carlos.
POR OTRO lado, se acerca Turgis de Tortosa: tiene tÃtulo de conde, y la ciudad le pertenece. Anhela que mala muerte alcance a los franceses. Junto a los demás, se presenta ante el rey Marsil y le dice:
