La canción de Rolando
La canción de Rolando —¡Estos engendros están hechos para ser destruidos! ¡Herid, sarracenos, para romper las filas! Los franceses exclaman:
—¡Dios! ¡Qué valiente perdemos!
EL CONDE Rolando llama a Oliveros y le dice:
—Señor compañero, ha muerto Angeleros; no tenÃamos caballero más valiente.
—¡Dios me conceda vengarlo! —responde el conde.
Clava en su corcel las espuelas de oro puro. Blande Altaclara, cuyo acero chorrea sangre; con todas sus fuerzas acomete al infiel. Sacude la hoja en la herida y se desploma el sarraceno; los demonios se llevan su alma. Luego mata al duque Alfayén, corta la cabeza a Escababi y desarzona a siete moros; nunca más volverán éstos a prestar su brazo en la batalla. Rolando exclama:
—¡Gran enojo invade a mi compañero! Bien vale su precio junto a mÃ. Por tales lances más nos quiere Carlos. Y con sonora voz, añade:
—¡Al ataque, caballeros!