La canción de Rolando
La canción de Rolando MIRA ROLANDO hacia los montes y las colinas. Contemplan sus ojos a tantos de los de Francia que yacen muertos, y los llora como cumplido caballero:
—¡Señores barones, asà Dios os tenga en su gracia! ¡Que otorgue a todas vuestras almas el paraÃso! ¡Que las reciba entre las santas flores! Jamás vi vasallos mejores que vosotros. ¡Cuán largamente me habéis servido, luchando sin descanso, conquistando para Carlos extensos paÃses! Para su mal os ha mantenido el emperador. ¡Tierra de Francia, eres un dulce paÃs, mas el peor azote te ha desolado en este dÃa! Barones franceses, os veo morir por mÃ, y no me es dado defenderos ni salvaros: ¡asà os ayude Dios, quien jamás dijo mentira! Hermano Oliveros, no os habré de faltar. Me matará el dolor, si no muero por otra causa. ¡Señor compañero, volvamos al combate!
EL CONDE Rolando ha retornado a la batalla. Enarbola a Durandarte, y lucha como valiente. Ha descuartizado a Faldrón de Puy y a otros veinticuatro enemigos, de entre los más nobles. Jamás hombre alguno deseará con tanto ahÃnco tomar venganza. Asà como el ciervo corre ante los perros, asà huyen de Rolando los infieles. Y dice el arzobispo:
