La canción de Rolando
La canción de Rolando AL VER Rolando a la turba maldita, mas negra que la tinta y que sólo los dientes tiene blancos, dice:
—En verdad, ahora lo sé: hoy será el dÃa de nuestra muerte. ¡Atacad, franceses, que yo vuelvo al combate! Y añade Oliveros:
—¡Maldito sea el más lerdo!
A tales voces, arremeten los francos contra la multitud.
CUANDO los infieles ven que los franceses son pocos, se enorgullecen y se alientan los unos a los otros, diciéndose:
—¡Es que va la injusticia con el emperador!
Marganice monta su caballo alazano. Le clava fuertemente las espuelas doradas y hiere a Oliveros por detrás, en plena espalda. Desgarrando la brillante loriga, la pica se ha hundido en el cuerpo y luego de atravesar el pecho aparece por delante. Y dice Marganice:
—¡Recio golpe recibisteis! El rey Carlomagno os dejó en los puertos para vuestra desdicha. Si nos causó muchos males, no tiene ya motivo para ufanarse: sólo con vos, bien he vengado a los nuestros.
