La canción de Rolando
La canción de Rolando —¡Nada temáis! Enviad a Carlos, orgulloso y altivo, palabras de servicio fiel y de gran amistad. Le daréis osos, y leones y perros, setecientos camellos y mil azores mudados, cuatrocientas muÃas, cargadas de oro y plata y cincuenta carros, con los que podrá formar un cortejo: con largueza pagará asà a sus mercenarios. Mandadle decir que combatió bastante en esta tierra; que a Aquisgrán, en Francia, deberÃa volverse, que allà lo seguiréis, en la fiesta de San Miguel, que recibiréis la ley de los cristianos; que os convertiréis en su vasallo, para honra y para bien. ¿Quiere rehenes?, pues bien, mandémosle diez o veinte, para darle confianza. Enviemos a los hijos de nuestras esposas: asà perezca, yo le entregaré el mÃo. Más vale que caigan sus cabezas y no perdamos nosotros libertad y señorÃo, hasta vernos reducidos a mendigar.
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