Las mil y una noches segun Burton
Las mil y una noches segun Burton Ha llegado a mis oÃdos, ¡oh magnánimo rey!, que habÃa un pescador ya bien entrado en años que tenÃa esposa y tres hijos y hallábase además sumido en la pobreza. TenÃa por costumbre echar su red cuatro veces al dÃa y nada más. Cierta jornada, encaminóse en pleno mediodÃa a la orilla del mar, donde, tras depositar su cesto y aligerarse de ropa, se introdujo en las aguas, arrojó la red y aguardó a que esta tocara fondo. Reunió entonces los cabos y tiró de ella, hallándola muy pesada; aunque puso todo su empeño no consiguió sacarla; tomó entonces los cabos, clavó una estaca en tierra y amarró a ella la red. Desnudóse luego y se zambulló en las aguas donde estaba la red y no cesó en su laborioso esfuerzo hasta que la hubo llevado a tierra. Gozóse con ello y volviendo a vestirse fuese hacia la red, en la cual halló un asno que habÃa destrozado las mallas. Al ver aquello, en su aflicción exclamó: «¡No hay Majestad y no hay Poder sino en Alá el Glorioso, el Grande!» Luego dijo: «Una extraña clase de pan cotidiano es esta», y comenzó a recitar en improvisados versos:
Oh, tú que te afanas en las tinieblas de la noche entre peligros y congojas, / A tu cuota de afanes por el pan de cada dÃa no bastan todos tus esfuerzos.
¿No has visto al pescador perseguir en el mar / Su pan, mientras brillan levemente las estrellas como en una intrincada madeja?
