Las ultimas cartas de Stalingrado
Las ultimas cartas de Stalingrado … Esta carta la escribe Axel por mÃ. No se llama Axel, sino Lachmann, y es de Koenigsberg. Pero le llamamos Axel. Tengo el brazo levantado y envuelto en anchas vendas y por esto no puedo escribir. Pronto me iré a casa; asà me lo dijo el médico del regimiento y estoy la mar de contento. También me ha dicho el médico del regimiento que me falta un pedacito del brazo. Tiene gracia que ahora no pueda mover los dedos. Sin embargo, como jardinero que soy, los voy a necesitar. Aquà la tierra es muy grasa y blanda, justo la que necesitarÃamos en Luneburgo. Afuera está todo nevado y la tierra no puede verse. Hace cuatro dÃas me refugiaba todavÃa en un hoyo que tenÃa un metro de profundidad y durante todo el dÃa observaba la tierra; buen suelo para sembrados y, naturalmente, ni rastro de estiércol, la estepa produce su propio estiércol. En aquel hoyo pasé mucho miedo. Hoy me rÃo de esto. Mi cama no es muy cómoda, pero cuando esté en casa me voy a reÃr mucho más. Y vosotros os reiréis todos conmigo.
