Lazarillo de Tormes
Lazarillo de Tormes Cómo Lázaro se asentó[166] con un clérigo, y de las cosas que con él pasó
Otro día, no pareciéndome estar allí seguro, fuime a un lugar que llaman Maqueda[167], adonde me toparon mis pecados con un clérigo, que, llegando a pedir limosna, me preguntó si sabía ayudar a misa. Yo dije que sí, como era verdad; que, aunque maltratado, mil cosas buenas me mostró el pecador del ciego, y una dellas fue ésta. Finalmente, el clérigo me recibió por suyo[168].
Escapé del trueno y di en el relámpago, porque era el ciego para con éste un Alejandre Magno[169], con ser la misma avaricia, como he contado. No digo más, sino que toda la laceria del mundo estaba encerrada en éste: no sé si de su cosecha era, o lo había anejado con el hábito de clerecía.
