Lazarillo de Tormes
Lazarillo de Tormes Los sábados cómense en esta tierra cabezas de carnero, y enviábame por una, que costaba tres maravedÃs. Aquélla le cocÃa, y comÃa los ojos y la lengua y el cogote y sesos y la carne que en las quijadas tenÃa, y dábame todos los huesos roÃdos; y dábamelos en el plato, diciendo:
—Toma, come, triunfa, que para ti es el mundo: ¡mejor vida tienes que el Papa!
«¡Tal te la dé Dios!», decÃa yo paso entre mÃ.