Ollantay
Ollantay (La abraza y la sienta a su lado).
CUSI-COILLUR
Ya tú sabes, hermano, los martirios
que ha largos años que padezco. Tú eres
el que me has de librar de estos dolores
que al sepulcro terrífico me impelen.
TÚPAC-YUPANQUI
¿Qué delito te atrajo, hermana mía,
tantas angustias y dolor tan fuerte?
¿Cómo has podido conservar el juicio?
¡Ay! Sin valor mi corazón se siente
para mirar tus fieros sufrimientos.
(Yo debía morir, como si fuese
la madre suya. Pálido, marchito
está su rostro, su mirada débil,
inconocible está su linda boca,
se acabó su hermosura para siempre).
OLLANTA
Yo te perdí primero, Cusi-Coillur;
¡pero vives aún! Señor, tú puedes
como su padre a muerte condenarla;
mas muera yo también. ¡Oh!, no, no dejes
que sobreviva yo ni un solo instante.
¡Mi herido corazón ya desfallece!
¡Ay! ¡Dónde está tu faz encantadora?
¿Dónde el fulgor de tu pupila ardiente?
¿Dónde está tu belleza? ¿Eres acaso