Ollantay
Ollantay «Es menester dejar reposar por un año la provincia de los Andes, que no puede más. Son los bravos que todos los años se sacrifican por ti. Ya sea por el hierro, ya por el fuego o por las enfermedades, perecen en gran número, y ¡cuántos no vuelven jamás de estas lejanas expediciones! En esas empresas, ¡cúantos príncipes han encontrado su muerte!».
Así fué ¡oh andinos!, como yo dejé la corte del rey; añadiéndole que por esta vez os dejase en reposo. Corro a deciros que nadie se disponga a abandonar su hogar. Y si el rey persiste, yo me declaro su enemigo implacable.