Ollantay
Ollantay La Madre Roca - Salla
La Madre Roca: Hermana Salla, ¿has dicho a esa niña lo que te encargué?
Salla: Le he dicho todo.
La Madre Roca: ¿Y te ha respondido con sinceridad?
Salla: Llora que da lástima y rehusa formalmente vestir el hábito de las Vírgenes Escogidas.
La Madre Roca: ¿A pesar de tus consejos?
Salla: La he hecho ver las ricas vestiduras, y haciéndola sonrojarse por su pobreza al recordarle que desde su juventud quedó desamparada, le he dicho: «Si rehusas ser Virgen Escogida, te perseguirá la adversidad; serás siempre una desgraciada y para nosotras una hija maldita».
La Madre Roca: ¿Qué piensa hacer esa miserable niña, de padre desconocido, huérfana de madre? ¡Extraña mariposa encarnada! Háblala claramente, muy claramente: dile que estos muros sombríos ofrecen un asilo a la desnudez y que la luz no la descubrirá nunca. (Vase).
Salla: ¡Ah, Bella mía, Bella mía! ¿Serán estos muros bastante crueles para ocultar tu exquisita belleza? ¡Qué serpiente! ¡Qué leona!