Ollantay
Ollantay Lugar solitario de Cusi-Patal.
(Sale OLLANTA, conmovido).
OLLANTA.— ¡Ah Ollanta! ¡Asà eres correspondido! Tú que has sido el vencedor de tantas naciones; tú que tanto has servido. ¡Ay, Cusi-Ccoyllur! ¡Esposa mÃa! ¡Ahora te he perdido para siempre! ¡Ya no existes para mÃ! ¡Ay princesa! ¡Ay paloma!… ¡Ah Cuzco!, ¡hermoso pueblo! Desde hoy en adelante he de ser tu implacable enemigo: romperé tu pecho sin piedad; rasgaré en mil pedazos tu corazón; les daré de comer a los cóndores a ese Inca, a ese tirano. Alistaré mis antis a millares, les repartiré mis armas y me verás estallar como la tempestad sobre la cima de Sacsa-Huamán. ¡El fuego se levantará allà y dormirás en la sangre! Tú, Inca, estarás a mis pies, y verás entonces si tengo pocos yuncas y si alcanzo tu cuello. ¿TodavÃa me dirás: «no te doy a mi hija»? ¿Serás tan arrojado para hablarme? ¡Ya no he de ser tan insensato para pedÃrtela postrado a tus pies! Yo debo ser entonces el Inca, ya lo sabes todo; asà ha de suceder muy pronto…