Ollantay
Ollantay OLLANTA.— No te aflijas, Rumi; en este instante te voy a curar y a auxiliar. Tú también has de ser su cuchillo. En el dÃa de sacrificar al Sol tendremos una gran fiesta en el cuartel real, y entonces debemos marchar para arriba.
RUMI-ÑAHUI.— Que la fiesta dure tres dÃas aunque el regocijo sea limitado; pues para entonces he de estar aliviado. Te hablo con mi corazón.
OLLANTA.— Concedido; tres noches hemos de sacrificar al gran Sol, y estaremos todos en medio del júbilo, para lo cual se cerrará el cuartel real.
RUMI-ÑAHUI.— Que se avise también a los domésticos para que dispongan de la noche y además, deban llevar consigo a sus mujeres.