Ollantay
Ollantay CUSI-CCOYLLUR.— ¡Ay hija mÃa! ¡Ay palomita! ¡Acércate a mi pecho! ¡Tú eres mi única felicidad! ¡Hija mÃa! ¡Ven! ¡Ven! Mi regocijo es sin lÃmites. SÃ, yo te puse ese nombre.
IMA-SÚMAC.— ¡Ay madre mÃa, no me desampares! ¿Te habré conocido sólo para llorar? ¿Me dejarás en la orfandad? ¿En quién me refugiaré? ¿A quién volveré mis ojos? ¿Quién me ha de proteger? Alcánzame tu mano, auxÃliame.
PITU-SALLA.— No grites, ¡no! Para mà será el tormento. Camina: ¡vámonos! Tal vez nos oigan las matronas.
IMA-SÚMAC.— Sufre un poco más en esta cárcel maldita. Quédate que yo te he de sacar de aquÃ. Pasa en ella algunos dÃas. ¡Ay madre mÃa, me voy sin aliento y desearÃa un veneno para mi corazón!
(Vanse IMA-SÚMAC y PITU-SALLA; luego, retirase CUSI-CCOYLLUR).