Preguntale a Alicia
Preguntale a Alicia Cuando nos dirigíamos hacia los pabellones, una mujer ya mayor dijo que hasta nuestra llegada todo estaba tranquilo y apacible, y la más joven de nosotras se volvió para gritarle: «¡Anda y que te jodan!». Me quedé tan asombrada que miré el techo creyendo que nos caería encima, pero nadie más prestó la menor atención a lo que dijo la muchacha.
26 de Julio.
La chiquilla de quien te hablé ayer está en un cuarto junto al mío. Tiene trece años y parece estar constantemente al borde de las lágrimas. Cuando le pregunté si hacía mucho tiempo que estaba aquí, me contestó: «Desde siempre, sencillamente, desde siempre».
A la hora de cenar fuimos juntas al refectorio y se sentó a mi lado, en una de las largas mesas, pero no comimos. El resto de la velada se nos dejó deambular en torno al pabellón, sin tener adónde ir y nada qué hacer. Necesito desesperadamente contarles a papá y mamá cómo es todo esto, pero no lo haré. Sólo conseguiría preocuparles más.