Robin Hood
Robin Hood Pero el padre Hugo, a pesar de temer a Robin como a la peste, tenía razones muy poderosas para querer esperar la oportunidad… Mariana estaba muy cerca de llegar a la mayoría de edad, y ese mismo día ella podría disponer a su antojo de las tierras y demás bienes que había heredado de sus padres, y todo quedaría perdido para él.
Decidido a terminar con el azote que Dios le había enviado bajo los mortales ropajes de un arquero proscrito, una mañana, con la compañía de un par de frailes de su Abadía, se marcho a ver a su hermano Roberto de Rainault, sheriff de Nottingham, con el propósito de coaligarse en la lucha contra Robin Hood, en quien él veía el único obstáculo para que los bienes de Mariana quedasen en sus manos.
Generalmente, cuando el abad de Santa María viajaba, lo hacía seguido de una multitud de criados y algunos hermanos menores para su servicio personal, pero esta vez, tratándose de una empresa que le convenía mantener en el mayor secreto posible, prefirió hacerlo sin pompa ni ostentación. Púsose con un par de hermanos, como decimos, en viaje al amanecer, con la esperanza de no ser visto por los hombres de Robin al pasar por los caminos adyacentes a la selva de Sherwood; en caso de ser sorprendido, quizá pasara sin llamar la atención, aparentando ser tres pobres frailes en busca de un sitio donde poder desempeñar su ministerio.
