Robin Hood
Robin Hood Poca importancia tuvo durante los primeros años la nueva proscripción de nuestros amigos, al punto de que no imprimió en la vida de la banda ninguna variante.
El ambiente popular de simpatía que los rodeaba había llegado casi a convertir a estos hombres en detentadores de un poder tan efectivo como el del sheriff, que sentía haber dado un paso en falso en la declaración de bandidaje que contra ellos había hecho, sabiendo que contaban con la protección del rey Ricardo y el calor popular.
Las gentes decían que cuando aquél volviese…
La banda vivía feliz, como decimos, en su refugio de la selva, cuando una mañana llegó a ellos una aciaga noticia. Al tomar por asalto una fortaleza en el Lemosin, una flecha había terminado con la vida del rey Ricardo. Al morir, olvidando las fechorías que debía a su hermano Juan, había dispuesto que éste ocupara el trono de Inglaterra.

Dos años después de la muerte del rey Ricardo, uno de los hombres de Robin llegó de Nottingham portador de otra noticia amarga para la banda.
Casi sin hablar por la sofocación, anunció que Roberto de Rainault había apresado al «pequeño John» y se disponía a colgarlo.
