Robin Hood
Robin Hood —Nos internaremos en la espesura de este bosque de Sherwood —siguió diciendo Robin—, donde nadie nos podrá hallar. Allà haremos una vida de hombres libres, viviendo de lo que ponga a nuestro alcance la madre naturaleza y hostigando en la medida de nuestras fuerzas a los poderosos que esclavizan a nuestros hermanos sajones.
Los nueve hombres a que habÃa quedado reducido el número de criados que en su granja tenÃa Robin levantaron a una sus voces en un grito de «¡Viva Robin!», que resonó en las tinieblas de la selva con un prolongado eco.
—Gracias, amigos. Trataremos de llevar en el bosque una vida mejor que la que hemos hecho hasta este momento. Y ahora carguemos con todo lo que en la selva nos pueda servir para nuestra mayor comodidad. Nos pondremos en marcha inmediatamente, aprovechando la circunstancia que nos presta el viento que removerá la nieve, cubriendo nuestras huellas.
Robin se volvió y, buscando a Much con la mirada, le dijo al verlo pendiente de sus órdenes:
—Much, mientras nosotros preparamos la huida, lleva a Waltheof, el hijo del desdichado Sibald, a casa de tus padres para que viva allà y que sea atendido por mi cuenta. En el molino estorbará poco, y yo pagaré los gastos; pero que sea tratado como un hijo.
