Robin Hood
Robin Hood A mediados del mes de marzo Robin de Locksley, no conocido aún como Robin Hood, se había internado con sus amigos en las entrañas de la selva de Sherwood, estando bien seguro de que un precio sería puesto a su cabeza, no sólo por la derrota material infligida a las huestes de Guy de Gisborne, sino también, y quizá con mayor motivo, por la burla de que el normando había sido objeto.
Robin, que conocía aquella selva como nadie, halló para sus hombres un refugio al borde de un cañaveral situado al fondo de un estrecho valle, y en el que una amplia cobijadura del terreno, puesta allí por la mano de la Providencia, les podía dar abrigo seguro.
Un arroyo que corría cercano al lugar les brindaría el agua necesaria, y la abundancia que por esos sitios había de toda clase de caza, especialmente los ciervos reservados para las cacerías reales, los proveería del necesario alimento.
