Sir Gawain y el caballero verde
Sir Gawain y el caballero verde Cuando terminó el asedio y asalto de Troya, y sus desmoronadas murallas quedaron reducidas a ascuas y cenizas, el traidor que tramó la estratagema fue juzgado por su traición, la más probada de la tierra. Después, el noble Eneas y su orgullosa estirpe sometieron extensos territorios, convirtiéndose en los dueños de casi todas las riquezas de las Islas Occidentales. El gran Rómulo se dirigió a Roma; allí fundó la ciudad con gran pompa y esplendor, y le dio su propio nombre, que aún hoy ostenta; Ticio marchó a Toscana, donde levantó pueblos; Longobardo erigió castillos en Lombardía; y más allá de las aguas francesas, Félix Bruto creó Britania sobre anchas y numerosas colinas, llena de hermosura y de gracia, en la que fueron constantes las guerras, las luchas, los prodigios, y la dicha y el dolor se sucedieron sin cesar[1].
