Textos hermeticos
Textos hermeticos 1. Preámbulo1—En los Tratados Generales, padre, hablaste del estado divino de forma harto enigmática y nada esclarecedora; y no me lo revelaste, diciendo que nadie podÃa ser salvado antes de la regeneración[153]. Por eso me convertà en tu suplicante mientras descendÃamos de la montaña[154] tras nuestra conversación, insistiendo en interrogarte sobre cómo podÃa aprender la doctrina de la regeneración y que era exclusivamente lo único que ignoraba; y entonces me prometiste que me la transmitirÃas «cuando estés dispuesto a hacerte extraño al mundo». Estoy preparado, he fortificado mi espÃritu contra el engaño del mundo; completa tú, pues, mis carencias transmitiéndome la {génesis} de la regeneración, ya sea exponiéndola de viva voz o en secreto. Yo ignoro, Trimegisto, de qué matriz ha nacido el hombre (regenerado) y de qué semilla.
La doctrina dela regeneración2—La matriz, hijo, es la sabidurÃa inteligible en el silencio y la semilla el verdadero bien.
—¿Pero quién fecunda, padre?, pues estoy completamente confuso.
—La voluntad divina[155], hijo.
