Textos hermeticos
Textos hermeticos 5Pues ésta es la forma en que el artesano, quiero decir el sol[181], liga estrechamente cielo y tierra, haciendo bajar la sustancia y haciendo subir la materia, arrastrando en torno a él y hacia él todas las cosas, dando todo a todos desde sà mismo concediendo su luz con generosidad. Pues es desde él de donde se difunden las buenas energÃas, no sólo en el cielo y en el aire, sino sobre la tierra hasta la profundidad más insondable y el abismo.
6Por otra parte, si hay algo que sea sustancia inteligible, ésa es la masa del sol y su abrigo serÃa la propia luz; ahora bien, de qué esté constituida o de dónde fluya sólo él lo sabe… pues está cerca de él en cuanto al lugar y la naturaleza… [aunque no sea visto por nosotros, se puede sostener firmemente como conjetura intelectual].
7Por contra, la visión del sol no es cuestión de conjetura, sino que la misma visión ilumina con su más radiante resplandor todo el cosmos, el situado arriba, tanto como el situado abajo, pues el sol está emplazado en medio, llevando al cosmos como una corona; y, como un buen auriga, sujeta el carro del cosmos, ciñéndolo a sà mismo, para que no se precipite en el desorden. Las riendas son la vida, el alma, el aliento vital, la inmortalidad y la generación, y las ha aflojado lo suficiente para que se mueva el cosmos, pero no lejos de sÃ, sino, si es preciso decir la verdad, consigo.